21 noviembre 2014

La realidad de los niños índigo y cristal


Desde hace unas cuántas décadas se ha corrido el rumor de que en la humanidad han surgido un nuevo grupo de personas con facultades especiales que los hacen muy distintos a los demás, o más bien, según sus promotores, habilidades que los hacen superiores a los demás; me refiero a los denominados niños índigo o cristal, que hoy en día también ha generado lo que es llamado los adultos índigo o cristal respectivamente. ¿Pero qué tanto es realidad y que tanto es mito sobre este tema? 

Es muy lamentable ver como algunos padres y madres de familia mal informados se han dejado influir por las corrientes neo-oscurantistas que abundan en el internet y las redes sociales, que incluso algunos medios de comunicación han difundido sin la más mínima ética al respecto de su contenido. Según los promotores de esta idea, los niños índigo tienen una nueva serie de atributos psicológicos con un inusual patrón de comportamiento. Incluso aseguran que pueden desarrollar percepción extrasensorial y una alta sensibilidad corporal (llamada hiperestesia). Ellos dicen que tienen un gran ingenio y mucha creatividad, pero curiosamente, casi todos los niños normales, sanos, comunes y corrientes, son así.

El mito fue inventado por la supuesta “parapsicóloga” Nancy Ann Tappe, quien afirmaba que “podía ver las auras" de las personas. Se dice que los niños índigo poseen una "cualidad especial" en su glándula pineal, lo que les permite interactuar con el medio ambiente de una forma más certera que las personas comunes, sin dejarse llevar por las emociones, pero de esto no hay ninguna evidencia sustentable o corroborable, es más, todo indicaría que es lo contrario a lo que ellos aseguran. Como dato curioso, la glándula pineal siempre es dibujada por los esoteristas en la frente de las personas, como si fuese el “tercer ojo” cuando en realidad está a la altura de los oídos. Incluso con las ya desmitificadas cáramas Kirlian de las cuales ya se demostró que no fotografían el aura, sino que solo refleja el denominado efecto corona que se produce en objetos conductores de alta tensión y se manifiesta en forma de halo luminoso a su alrededor. 

Los creyentes y promotores (que no siempre son creyentes) del mito de los índigo dicen que en ocasiones pueden parecer crueles con otros niños por su superioridad, pero en realidad, los niños comunes también se comportan de esta manera muy frecuentemente. Los creyentes de los niños índigo afirman que pueden ser confundidos con niños que padezcan síndrome del déficit de la atención e hiperactividad (SDAH), pero las evidencias confirman todo lo contrario, que solo son niños con problemas de atención e hiperactividad. 

Según sus promotores, que generalmente son muy intransigentes y negados al diálogo racional, los niños índigo son “rompedores de sistemas” pues su conducta puede ser considerada algo desordenada y muy distraídos, pues sólo se enfocan en cosas que sean de interés para ellos, pero siendo honestos y objetivos, es lo normal en cualquier niño normal. Dicen que estos niños se sienten lideres con gran autoridad y que las expectativas de los índigo son muy distintas a las de los niños comunes, pero revisando estudios que hay sobre conducta infantil, todos los niños tienen expectativas distintas según la edad, el ambiente socio-económico en que viven y del desarrollo educativo y de valores que tengan.

Los adultos y niños “índigo” son mistificados como si fuesen "salvadores del mundo", que vienen a cambiar los sistemas del mundo, que vienen a imponer un "nuevo orden", pero la realidad señala que los “índigo”, en realidad, no son más que simples niños o adultos como cualquiera, pero si ellos o sus padres no son bien orientados por especialistas honestos y profesionales, podrían terminar de maneras muy lamentables. Promotores del movimiento índigo afirman que Albert Einstein, Jesús y otros íconos culturales fueron niños índigo o cristal, para ganarse seguidores con este falso mito, de lo cual, obviamente, no hay ninguna prueba real.

Ellos argumentan que existen unos estudios en la UCLA (Universidad de California, Los Angeles) en donde “se demuestra la existencia real de los niños índigo”, pero lo cierto es que tales estudios no dicen nada sobre ellos, ni siquiera trata sobre los niños índigo. El escrito está titulado “Clearance of HIV Infection in a Perinatally Infected Infant” en donde la Doctora Yvonne J. Bryson, y sus colaboradores, estudiaron el caso de un niño normal que fue infectado con el virus del HIV mientras estaba en gestación, en donde encontraron que, a los cinco años de nacido, no se detectaron rastros del virus usando las técnicas médicas adecuadas. No existe un solo estudio científico sobre niños índigo en los archivos de esa universidad, cualquiera puede verificarlo simplemente visitando el sitio de esta universidad y sus archivos médicos y científicos referentes, verán que lo que dicen sus promotores y creyentes es una falacia.

Lo que sí hay es estudios de niños con conductas idénticas a las descritas de los índigo, y se ha comprobado que solo son niños comunes y corrientes que padecen algún tipo de deficiencia conductual o problema emocional. Otra falacia que han argumentado es que ellos pueden activar, a voluntad, su ADN, algo que en la vida real no es posible, pues el ácido desoxirribonucleico es un compuesto químico que tenemos en todo el cuerpo y no puede activarse o desactivarse a voluntad.

De los "niños cristal", sus promotores también dicen muchas falacias, entre ellas que este tipo de niños es llamado así, supuestamente, por su "alta vibración", algo que nunca han podido demostrar. Aseguran que su "aura" es de color violeta, e incluso blanca o transparente, y que es por su "pureza espiritual". Los divulgadores del mito de los niños cristal dicen que las cualidades de los niños cristal "nacen del corazón", de las emociones, y que aparentemente por eso tienen un especial cuidado por los sentimientos propios, y en especial por los ajenos.

Siendo realistas, esto es normal en cualquier niño bien educado por sus padres y maestros de escuela, no es nada de otro mundo. Los creyentes en los niños cristal, afirman que estos niños tienen muchas cualidades, entre ellas se dice que son tranquilos, pacificadores, espirituales, de sensibilidad artística y hasta de gran sensibilidad emocional, ya que “buscan el equilibrio en todo”, y que son algo solitarios; pero siendo honestos, no tiene nada de anormal dentro de la conducta de un niño bien portado común y corriente, como tantos que hay en el mundo. Algunos han llegado a aseguran que pueden llegar a desarrollar psicoquinesis, pero sin ninguna prueba que sustente sus dichos.

En cierta manera, los míticos niños cristal serían lo contrario a los niños índigo. Mientras los niños índigo son de conducta rebelde, hiperactivos, distraídos e insubordinados, los igualmente míticos niños cristal son bien portados, educados, obedientes y sensibles con los demás. Quieren justificar con falacias y sofismas conductas que son completamente normales en los niños normales, que no tienen nada de paranormal. Los supuestos test o cuestionarios para saber si los niños son índigo o cristal son igualmente fraudulentos y no tienen la más mínima fiabilidad, simplemente porque no tienen ningún sustento verificable o corroborable a ciencia cierta.

Así como en factor índigo está muy relacionado con el síndrome del déficit de la atención, el factor cristal está muy ligado a los trastornos de tipo autista, como el síndrome de Asperger, que igual que cualquier otro padecimiento de origen neurobiológico o psiquiátrico, puede ser tratado. Los padres de familia deben de buscar ayuda profesional médica si detectan alguna conducta anormal en sus hijos, pero no deben dejarse llevar por su ignorancia, su temor, o los mitos y creencias falsas sobre estos temas, por el hecho de no poder aceptar que sus niños tengan algún padecimiento mental.

Con temor o ignorancia no podrán ayudarlos, necesitan actuar, enfrentar el problema y buscar una solución. Pero tienen que hacerlo ya. Los niños merecen ser bien tratados y atendidos por sus padres, aunque estos no siempre saben como hacerlo, y en su desesperación creen cosas que no son reales con tal de justificar o remediar situaciones que se enfrentan en sus hogares. Los niños no necesitan que les inventen cualidades o facultades preternaturales para que sean especiales.

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